Un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) ha identificado una fase hasta ahora desconocida en el desarrollo de las metástasis cerebrales durante la cual las células cancerosas presentan una vulnerabilidad que podría aprovecharse para eliminarlas. El descubrimiento abre nuevas posibilidades para prevenir la aparición de metástasis en el cerebro y reducir el riesgo de recaída después de una intervención quirúrgica, aunque su aplicación en pacientes todavía requiere nuevos estudios y ensayos clínicos.

La investigación, publicada en la revista científica Cancer Cell, ha sido liderada por Manuel Valiente, jefe del Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, y ha contado con la participación de más de 70 investigadores de una veintena de instituciones nacionales e internacionales.

Tras seis años de trabajo, los científicos han demostrado en modelos animales que tres fármacos pueden eliminar micrometástasis cerebrales antes de que se conviertan en lesiones detectables mediante las técnicas diagnósticas actuales. Dos de estos medicamentos ya están aprobados para otras indicaciones, una circunstancia que podría facilitar el desarrollo de futuras investigaciones clínicas.

Vulnerabilidad

La metástasis se produce cuando células cancerosas procedentes de un tumor primario se diseminan por el organismo y consiguen establecerse en otros órganos. Se trata de un proceso complejo, relacionado con la mayoría de las muertes por cáncer, cuya detección temprana continúa representando uno de los grandes desafíos de la oncología. Hasta ahora se sabía que las células tumorales que llegan a un nuevo órgano deben adaptarse a un entorno diferente al de su tumor de origen. Muchas no consiguen sobrevivir, pero algunas desarrollan mecanismos que les permiten establecerse y proliferar.

La novedad identificada por el CNIO es que las células que sobreviven atraviesan una fase transitoria denominada «pausa proliferativa», durante la cual detienen temporalmente su multiplicación mientras buscan estrategias para adaptarse al nuevo ambiente. Los investigadores han descubierto que precisamente durante este periodo presentan determinadas vulnerabilidades moleculares que pueden aprovecharse mediante tratamientos farmacológicos.

«El hallazgo representa el inicio de la carrera por la prevención de la metástasis», ha explicado Manuel Valiente, quien destaca que esta etapa abre una oportunidad para actuar sobre la enfermedad antes de que provoque síntomas.

Tres fármacos

El equipo ha identificado los mecanismos moleculares que intervienen en esta pausa proliferativa y ha estudiado cómo bloquearlos para impedir que las células cancerosas completen su adaptación. Pedro García-Gómez, primer autor del trabajo e investigador del Grupo de Metástasis Cerebral del CNIO, explica que el análisis de estas lesiones microscópicas permitió localizar moléculas sobre las que ya actúan determinados medicamentos.

«Como existen fármacos cuyas dianas son precisamente esas moléculas, probamos tres de ellos en modelos animales», señala el investigador. Los resultados mostraron que los tratamientos lograron eliminar las micrometástasis antes de que alcanzaran un tamaño suficiente para ser detectadas clínicamente.

Además de los experimentos en ratones, el estudio ha utilizado muestras humanas de metástasis cerebrales facilitadas por el consorcio británico PEACE y la Red Nacional de Metástasis Cerebral (Renacer), creada por el propio Valiente en 2021. Estas muestras han permitido estudiar lesiones microscópicas que habían pasado inadvertidas durante la vida de los pacientes y comprobar la actividad de los tratamientos en tejido humano. No obstante, estos resultados experimentales todavía no permiten concluir que los medicamentos sean eficaces para prevenir metástasis en personas.

Evitar recaídas

Una de las posibles aplicaciones del descubrimiento se encuentra en la prevención de las recaídas tras la extirpación quirúrgica de una metástasis cerebral. Los científicos han observado que algunos mecanismos moleculares presentes durante la fase vulnerable de las micrometástasis también aparecen en los frentes invasivos de lesiones ya establecidas.

Este hallazgo sugiere que los medicamentos estudiados podrían utilizarse para actuar sobre células cancerosas residuales que favorecen la reaparición de la enfermedad. Sin embargo, la prevención de las metástasis cerebrales antes de que sean detectables todavía no es una posibilidad clínica, ya que no existen pruebas diagnósticas ni biomarcadores capaces de identificar con suficiente precisión estas lesiones microscópicas.

Por ello, los investigadores trabajan actualmente en dos direcciones: determinar qué combinaciones farmacológicas ofrecen mejores resultados y desarrollar biomarcadores que permitan detectar las micrometástasis en sus primeras etapas. El objetivo a medio y largo plazo es poner en marcha ensayos clínicos que evalúen la eficacia y seguridad de estas estrategias en pacientes.