El estigma que rodea a la obesidad continúa siendo una barrera para que muchas personas busquen ayuda médica y reciban una atención adecuada. Así lo advierte la Asociación Nacional de Personas que Viven con Obesidad (ANPO), que reclama un abordaje sanitario libre de prejuicios y que tenga en cuenta la complejidad de esta enfermedad crónica. Su reivindicación coincide con la publicación de una encuesta que revela importantes diferencias entre la percepción de los pacientes y la de los profesionales de atención primaria.

Los datos preliminares de este documento -la Encuesta de Percepción Social y Médica de la Obesidad en España, dentro de la campaña ‘Razones de Peso’- muestran que solo el 56% de las personas encuestadas con un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30 reconoce que tiene obesidad, mientras que seis de cada diez consideran que esta enfermedad debe ser tratada por un médico.

El estudio, promovido por Lilly con el apoyo de Ipsos, ha contado con la participación de 1.700 personas con obesidad y 200 médicos de atención primaria. Sus resultados plasman la necesidad de mejorar el reconocimiento de la enfermedad y la comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes.

El estigma

Federico Luis, presidente de ANPO, apunta hacia las consecuencias que los prejuicios sociales tienen sobre las personas que viven con obesidad, especialmente cuando acuden a los servicios sanitarios. «Las personas que tenemos obesidad a menudo estamos sujetas al estigma y la discriminación. Muchos pacientes acudimos a la consulta con miedo a ser juzgados o a que todo se reduzca a la frase ‘coma menos y mueva más'», explica.

Desde su punto de vista, estas experiencias pueden provocar que las personas afectadas retrasen la búsqueda de atención profesional o eviten solicitar ayuda para controlar su enfermedad. «Ese estigma hace que no nos atrevamos a pedir ayuda para la pérdida de peso. Necesitamos que los profesionales de la salud nos acompañen sin sesgos, y nos ayuden a prevenir la obesidad a tiempo», reivindica.

La asociación trabaja para conseguir el reconocimiento institucional y social de la obesidad como una enfermedad crónica y multifactorial. Entre sus objetivos también figuran combatir la desinformación y promover una estrategia nacional que contemple su prevención y tratamiento integral.

Complicaciones

La encuesta revela que, aunque el 86% de los médicos de atención primaria considera que la obesidad es tan importante como otras enfermedades crónicas, su abordaje no siempre constituye el motivo principal de las conversaciones mantenidas en consulta.

De hecho, los profesionales participantes declaran haber hablado sobre el peso con el 66% de sus pacientes con obesidad. Sin embargo, el 68% señala que ha iniciado estas conversaciones de manera secundaria, con el objetivo de mejorar alguna complicación ya existente, en lugar de abordar directamente la obesidad.

Además, el 52% de los facultativos percibe que los pacientes no son conscientes de la gravedad de esta patología ni la identifican como un problema que requiera intervención médica. Esta percepción contrasta con las respuestas de las personas encuestadas, entre las que un 60% reconoce que la obesidad es una enfermedad y un 76% afirma ser consciente de que el exceso de peso afecta a su salud.

Hábitos de vida

Los resultados también evidencian diferencias en el conocimiento de los factores que intervienen en el desarrollo y mantenimiento de la obesidad. Únicamente el 38% de los pacientes encuestados considera que se trata de una enfermedad crónica difícil de controlar mediante cambios en los hábitos de vida. Por otra parte, el 33% identifica los factores biológicos como su causa principal y solo el 26% conoce la existencia de mecanismos metabólicos que pueden dificultar la pérdida de peso.

La obesidad es una enfermedad multifactorial en la que intervienen elementos genéticos, endocrinos, ambientales, conductuales y socioculturales, además del estrés y las alteraciones del sueño. En cuanto a las complicaciones asociadas, los pacientes identifican principalmente el colesterol elevado y la hipertensión arterial, ambos con un 59%, seguidos de la diabetes tipo 2 y los problemas cardiovasculares, con un 52% respectivamente.

Para el cardiólogo José Abellán, estos riesgos refuerzan la importancia de intervenir sobre la propia enfermedad y no únicamente sobre sus consecuencias. «La obesidad está asociada con más de 200 enfermedades», recuerda el especialista.