Con motivo del Día Mundial del Corazón, Cardioalianza presenta el Manifiesto “Que ningún corazón se quede atrás”, una iniciativa impulsada desde la perspectiva de las personas y familias que conviven con una enfermedad cardiovascular y que reclama una atención cardiovascular más equitativa, integral y centrada en las personas. El documento reúne diez compromisos para garantizar que todas las personas tengan las mismas oportunidades para prevenir, detectar y tratar las enfermedades cardiovasculares, así como las mismas posibilidades de acceder a la rehabilitación cardiaca y recibir un seguimiento adecuado, independientemente de dónde vivan, su edad, género o situación socioeconómica.
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Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales retos de salud pública en España y en el mundo. En nuestro país, las enfermedades del sistema circulatorio fueron en 2025 la segunda causa de muerte, por detrás de los tumores, y estuvieron detrás del 25,7% del total de defunciones. En términos sencillos, esto significa que una de cada cuatro personas fallecidas en España murió por una enfermedad del sistema circulatorio. Dentro de este grupo, las enfermedades isquémicas del corazón fueron la causa de muerte más frecuente, con 26.711 fallecimientos.
La dimensión del problema es todavía mayor a escala global. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo y provocan aproximadamente el 32% de todas las defunciones: alrededor de una de cada tres muertes. Además, aproximadamente el 80% de las muertes cardiovasculares se producen en países de ingresos bajos y medianos, donde las desigualdades en el acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento tienen un impacto especialmente importante.
Que el código postal no determine la atención
Ante esta realidad, Cardioalianza pone el foco este Día Mundial del Corazón en una cuestión que afecta directamente a millones de personas, ya que no todo el mundo tiene las mismas oportunidades de cuidar su salud cardiovascular ni de recibir una atención adecuada cuando aparece la enfermedad cardiovascular. “Un corazón no entiende de códigos postales, edad, género o nivel de renta. Tampoco debería hacerlo la atención cardiovascular”, señala Tomás Fajardo, presidente de Cardioalianza.
España cuenta desde 2022 con la Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud (ESCAV), que establece un marco para abordar la salud cardiovascular de forma integral, desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento, la rehabilitación y la continuidad de los cuidados. A nivel europeo, el EU Safe Hearts Plan, presentado por la Comisión Europea en diciembre de 2025, ha reforzado este compromiso situando entre sus prioridades la prevención, la detección precoz, la atención integral y personalizada y la reducción de las desigualdades en salud.
Sin embargo, desde la perspectiva de las personas con enfermedad cardiovascular, todavía existen diferencias en el acceso a la prevención, el diagnóstico, los tratamientos, la rehabilitación y el seguimiento. El territorio de residencia, las condiciones sociales y económicas, el género o el acceso a determinados servicios pueden condicionar la atención que recibe una persona.
“España dispone de estrategias y herramientas para mejorar la salud cardiovascular. El reto ahora es que esos compromisos se traduzcan en cambios perceptibles para las personas, que recibir un diagnóstico a tiempo, acceder a rehabilitación cardiaca o tener un seguimiento adecuado no dependa del código postal ni de las circunstancias personales”, añade Fajardo.
Diez compromisos
El Manifiesto recoge diez compromisos que, desde la experiencia de las personas con enfermedad cardiovascular, deben guiar esta transformación:
1. Prevenir antes que enfermar. Reforzar la prevención cardiovascular y el control de los factores de riesgo desde Atención Primaria, teniendo en cuenta también los determinantes sociales y económicos de la salud.
2. Detectar antes para actuar antes. Mejorar la detección precoz de las enfermedades cardiovasculares y garantizar el acceso a las pruebas diagnósticas necesarias, reforzando la coordinación entre Atención Primaria y Cardiología.
3. Rehabilitar para vivir mejor. Garantizar el acceso a la rehabilitación cardiaca a todas las personas que puedan beneficiarse de ella, con independencia de su Comunidad Autónoma de residencia.
4. Acompañar más allá del alta hospitalaria. Asegurar una atención continuada y coordinada, con itinerarios asistenciales y planes de seguimiento claros y comprensibles.
5. No olvidar las cardiopatías menos frecuentes. Mejorar la atención a las cardiopatías congénitas y a las enfermedades cardiovasculares de origen familiar y hereditario, garantizando la continuidad asistencial a lo largo de toda la vida.
6. Los mismos derechos, vivamos donde vivamos. Reducir las desigualdades territoriales y garantizar unos estándares mínimos comunes de atención cardiovascular, también en las zonas rurales o alejadas de los centros de referencia.
7. Atender las diferencias para combatir las desigualdades. Incorporar la perspectiva de género y los determinantes sociales en las políticas y en la práctica asistencial para evitar sesgos y diagnósticos tardíos.
8. Decidir con nosotros, no por nosotros. Facilitar información comprensible, educación sanitaria y herramientas para que las personas puedan participar activamente en las decisiones sobre su salud y para que la voz de pacientes y organizaciones se incorpore al diseño de las políticas y servicios cardiovasculares.
9. Medir lo que realmente importa a las personas. Contar con mejores sistemas de información que permitan conocer los resultados en salud y las desigualdades, pero también el impacto de la enfermedad sobre la calidad de vida y la experiencia de las personas.
10. Cuidar a la persona, no solo a su corazón. Atender también las necesidades emocionales, sociales, familiares, laborales y económicas que puede generar vivir con una enfermedad cardiovascular.
Reconocer las señales, proteger el corazón
La iniciativa de Cardioalianza se enmarca también en la campaña internacional Don’t Miss a Beat/ #NoPierdasElLatido
de la World Heart Federation (WHF), que este año hace un llamamiento a reconocer las señales de alerta, proteger la salud cardiovascular y exigir medidas frente a la principal causa de muerte mundial. La WHF advierte de que determinados síntomas pueden pasar desapercibidos o no reconocerse a tiempo y recuerda que una gran parte de las muertes cardiovasculares están asociadas a factores de riesgo prevenibles o controlables.
Para Cardioalianza, prevenir y reconocer los signos de alarma es fundamental, pero no suficiente: las personas necesitan también sistemas sanitarios capaces de facilitar un diagnóstico precoz, una atención coordinada y un acceso equitativo a los recursos cardiovasculares.
Con el lanzamiento de “Que ningún corazón se quede atrás”, Cardioalianza hace un llamamiento a las administraciones públicas, profesionales sanitarios, sociedades científicas, organizaciones de pacientes y sociales, instituciones, empresas y ciudadanía para convertir estos diez compromisos en una responsabilidad compartida.