La Coalición Nacional para la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica, Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ) reivindica la reducción de los tóxicos ambientales como una medida clave para proteger la salud de toda la población e insiste en la necesidad de avanzar hacia entornos más saludables y seguros para todos, reforzando la prevención, la investigación y la educación ambiental para cuidar la salud presente y futura de la población.
En este sentido, la entidad hace un llamamiento a situar la salud ambiental en el centro de las políticas públicas y de prevención sanitaria bajo el enfoque One Health, que reconoce la estrecha relación entre la salud humana, la salud animal y la salud de los ecosistemas. “La exposición continuada a sustancias químicas presentes en numerosos productos y espacios de la vida cotidiana puede afectar al bienestar de toda la población y resultar especialmente perjudicial para las personas que conviven con enfermedades crónicas y patologías relacionadas con factores ambientales”, afirma María López, presidenta de CONFESQ.
La salud ambiental, una cuestión de salud pública
Para CONFESQ, la creciente presencia de contaminantes químicos en el entorno constituye un desafío de salud pública que requiere una mayor sensibilización social. La evidencia científica apunta a que numerosos factores ambientales pueden influir en la aparición o agravamiento de determinadas enfermedades y síntomas, especialmente en colectivos vulnerables.
«Nuestra salud no depende únicamente de la genética o de los hábitos de vida. También está condicionada por el aire que respiramos, los productos que utilizamos o los espacios en los que vivimos. Reducir la exposición a contaminantes ambientales es una medida beneficiosa para toda la ciudadanía y puede contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas», señala CONFESQ.
La coalición recuerda que pequeñas acciones cotidianas pueden ayudar a disminuir la exposición a determinados contaminantes presentes en los espacios interiores, como ventilar adecuadamente las viviendas, priorizar la limpieza con aspirador frente al barrido o reducir el uso innecesario de productos químicos para la limpieza.